Callate niña, historia de un trauma

Bueno, pues parece que lo ha conseguido. Finalmente, la insistencia de nuestro idolatrado líder, Daniel, escritor de una de las más trepidantes novelas de los últimos años (esto es spam, sí), resultó en el firme compromiso de escribir unas líneas por parte del aquí presente. Échense a temblar.

¿por que esta introducción? Simple, solo quiero remarcar que cualquier reclamación, crítica, insulto o atentado físico, debe de ser dirigido en última instancia a nuestro ya mencionado y nunca suficiente alabado director. El cual, aun siendo reiteradamente advertido, muy mucho, sobre el hecho de que reservar un espacio en blanco a cierta gente no era una buena idea, ha hecho de su capa un sallo (o sudado de cualquier consejo, como mejor uno interprete), creando este pequeñito hueco en la red e instándonos de forma reiterada a escribir en él. 

Pues bien, allá vamos, lo conseguiste jefe... pesado. 

Situémonos entonces, andaba yo disfrutando de ese placer diario que supone el cocinar para tus seres queridos, millenial style of course, combinando la tradición de la cocina de siempre, cerveza artesana, mientras consulto la receta en pinterest y el segundo mejor podcast de universo, Todopoderosos, como acompañamiento sonoro. #cocinerosindinero #condelantalyaloloco #quierosercultoypopular.

Hasta aquí todo correcto, pero de pronto estos maestros del TP (no confundir con la fantástica revista por favor), tuvieron la genial ocurrencia de rememorar el siguiente Hit de finales de los 60. 


Los siguiente que recuerdo son los gritos de mi esposa, protestando por mi tardanza en preparar una tortilla francesa, afortunadamente no decidió venir a buscarme, en lugar de una delicatessen, lo que hubiera encontrado sería a un cuarentón con pantuflas de perro pachón, pantalón corto de snoopy y camiseta de Ryu de SF (quien dijo que el amor no puede con todo amig@s) hecho un ovillo en el suelo, temblando de miedo y con la mirada perdida en infinito como en una foto de [inserte red social correspondiente a su edad].

Llegados a este punto, me veo en la obligación de transcribir la letra del temazo en cuestión para en primer lugar, aquellos lectores de oficina, reuniones familiares u otras situaciones en las que darle al play puede ocasionar un momento incomodo. Y en segundo lugar, poder desarrollar la historia detrás de la canción, transportándome a mis recuerdos infantiles más tenebrosos, los viajes familiares en un Renault 21 y un cassette recopilatorio de canciones españolas de los 60-70.

Cállate niña no llores más, 
tú sabes que mama debía morir, 
ella desde el cielo te cuidara,
cállate niña no llores más.

Nunca sabrás cuanto sufrió,
ahora ella duerme sin fin,
es mejor que sea así,
no llores, no llores más.

(estribillo) Glory, glory ay ay ay 
tu la puedes consolar,
glory, glory ay ay ay tu la debes consolar.

Yo quería a tu mama,
y también a tu papa,
rezare solo por ti,
calla niña no llores más. 

(estribillo) 

Cállate niña no llores más, 
tú sabes que mama debía morir 
ella desde el cielo te cuidara,
cállate niña no llores más. 

(estribillo) 

Encantador, a que sí, todo un canto a la alegría, cargado del amor a la vida y el optimismo tan propios del movimiento hippie que por aquellos años se venía experimentando.

Momento es pues de que uno se desnude, metafóricamente, y comparta con vosotros el horror que se proyectaba en la imaginación de aquel niño cada vez que escuchaba estas estrofas, en aquel Renault 21.  

El horror de una familia brutalmente torturada y asesinada Nunca sabrás cuanto sufrió, es mejor que sea así “, La historia de una niña que se ve cara a cara con el asesino de sus padres. Pero un momento. “Yo quería a tu mama, y también a tu papa”.  ¡El asesino los quería!, a los dos, (descartados quedan pues suegras y cuñados). ¡Uy uy uuuuuy!, a que va a ser un@ hij@ muert@, que viva la paridad, ha vuelto para llevarse a sus padres en lo que parece ser la venganza por un caso evidente de tú sabes que mama debía morir”  fallecimiento por negligencia.

Y ojito, porque no contento con consumar su venganza, este espíritu, estando frente esa pobre criatura llorando, no solo le confirma que, aún siendo su hermana, correrá la misma suerte que sus papis, “rezare solo por ti”. Además se permite la, y perdonen la expresión, hija putez, de mandarla callar reiteradamente al tiempo al tiempo que canturrea “Glory, glory ay ay ay . Con dos cojones, Mari Loles. 

Y como colofón, tomémonos una licencia para situar este alma asesina en un cuerpo ajeno como el de, no se, una muñeca Papa Dios. 


Una vez expuesta mi alma otra vez a esta pesadilla, no puedo más que dejar de escribir, muchos lo agradecerán por supuesto, aunque antes un último apunte.

Puede ser que no debamos lapidar a Jeannette por esta canción destinada a un público adulto... Pero mira que hay que ser cabrón, pero muy cabrón, para hacérsela cantar a una niña, grabarla, y colarla en un recopilatorio de canciones infantiles. ¿Verdad, Enriquito? 





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